MUNDO CONSCIENTE Y SUS VACACIONES EN GREDOS

  • Red de Prevención Sectaria REDUNE

 

Llegué allí tras varios intentos de suicidios y con fuertes ataques de ansiedad. Me habían diagnosticado un trastorno en psiquiatrita, y pensé, que después de haberme echado del trabajo, antes de recaer en una nueva depresión lo mejor sería probar en este lugar.

Al llegar allí me sentí muy cómoda, hice amistades rápidamente. Por las mañanas solíamos hacer ejercicios de yoga, antes de desayunar. Después había lo que llaman (el partido de cojines), que es muy parecido al partido de fútbol pero con un cojín), después solíamos hacer sala. Donde nos concentrábamos todos en sillas, haciendo un círculo. Junto con dos o más de los monitores, que guiaban la sala.

Allí debías expresarte. Te explicaban que cuanto más te expresaras y “soltaras lo que llevabas dentro” más trabajo avanzabas.

Te explicaban que nadie debía proyectar sobre los demás ni juzgarlos. Y que la culpa es algo que ya no existe, pues “si hubieras podido hacerlo de otra manera en aquel entonces, lo habrías hecho”.

Después solíamos hacer biodanza, alguna excursión y la cena.

Tras la cual hacíamos un taller tranquilo y nos acostábamos.

Los monitores te explicaban que si querías desahogarte con ellos, era más fácil que pidieras charlas con ellos, en donde les hablaras de tus problemas de manera confidencial, y así ellos poder guiarte.

Yo me sentí protegida, cuidada, y en un ambiente sano, donde me estaban intentando ayudar. El problema llegó después…

A la vuelta de navidades, había tenido una recaída muy fuerte en casa, con una depresión de no querer ni levantarme. Nada más llegar y sin conocer a nadie expliqué en sala que había tenido ideas suicidas. Ese día el monitor era Luis, quien se giró hacia mí y me dijo. "Mira cómo quieres ganarte el amor afecto de todos los que están aquí,  intentando dar pena y dramatismo”. Me sentí completamente desubicada, enfadada, y sobre todo, incomprendida.

A raíz de aquello, llegó un punto en que al intentar expresarme no dejaban de decirme que siempre añadía demasiado dramatismo a las situaciones, así que empecé a dejar de expresarme, porque no sabía cuándo estaba o no exagerando mis emociones. No dejaba de dudar de mí misma una y otra vez y cada vez que quería expresar algo sólo pensaba si era o no correcto decirlo.

Más tarde, uno de los monitores me comentó que siempre sonreía para complacer a los demás y caer bien, y que dejara de hacerlo. Así pues, un día que realmente me encontraba muy triste, quise estar sola y no fingir delante de nadie.

Otra de las monitoras, enseguida vino a reprocharme, que me dejara de hacer la víctima, para preocupar a todos y que todos me preguntaran cómo estaba. Así pues, yo ya tampoco sabía expresarme emocionalmente, no sabía si tenía ella razón y mi manera de estar triste lo que buscaba era llamar la atención, porque tampoco me había permitido muchas veces el lujo de no sonreír a los demás y exponer realmente mis sentimientos tal cuales eran.

Uno de los días se nos llamó para hacer un proyecto, “distinto”. Una de las chicas que había estado allí, no podía permitirse seguir pagando la estancia allí y necesitaba pedir dinero a su madre.

La cuestión es que la muchacha, delante de todos llamó a su madre en manos libres, (por supuesto sin decirle que estaba siendo escuchada por más de 8 personas diferentes). Alberto, el fundador le iba diciendo al oído  todo cuanto debía ir diciéndole a su madre, incluido que la quería.

Ahí empecé a darme cuenta de la gran manipulación que llegaban a ejercer sobre nosotros.

Uno de los últimos ejercicios que hice en Gredos en la semana del tantra era bailar las mujeres de manera sensual uno por uno delante de los hombres.

Yo comenté lo incomoda que me sentía, a lo que la monitora Ana me dijo. Así te va en la vida.

Intenté terminar el ejercicio y finalmente hablé con el monitor de tantra. Le expliqué que no me sentía bien con mi cuerpo, que me había sentido muy incómoda ya que no me sentía bien conmigo misma. Él, Félix, me explicó que lo hablara en sala y preguntara opiniones para que viera si lo que pensaba era o no cierto y lo cerciorase.

Una vez en sala, comenté el caso, y  la mayoría de los que estaban me expresaron lo que sentían, su manera de verme. Hasta que llegó uno de los participantes, y de una manera muy brusca me empezó a decir que era una cobarde, por no afrontar mi vida, por no acercarme al chico que me gustaba, que era una cobarde por mil cosas. Yo en ese momento sólo quería huir. Luis, Pedro y Albert felicitaron a este hombre por haberme dicho las cosas claras (yo sentí que si no se puede juzgar ni proyectar, era un gran error lo que ese hombre acababa de hacer y que felicitarle solo le daba más fuerza a él en su error).

Luis, el monitor que ya me había repetido en continuas ocasiones que era una dramática, me lo recalcó nuevamente, y me dijo que me dejara ya de esas tonterías. Que yo ya debería haber avanzado a otro nivel y dejar aquellas absurdeces.

De hecho, Albert, uno de los monitores, quien sabe que estoy diagnosticada me dijo delante de todos: tú no estás enferma. Lo que tienes es mucha tontería.

Al terminar la sala, hice la maleta y Félix, el monitor, vino a buscarme para disuadirme de la idea de irme. Dimos una vuelta y hablé con Alberto, quien me dijo que si me dolía tanto aquellas palabras sería porque resonaban con algo que había en mí y no me gustaba. Y no le faltaba razón.  Aun así, al llegar a la habitación hablé con mis dos compañeras. Una de ellas me dio la razón, me dijo que me comprendía y que si me quería ir que al menos no me fuera en el estado de nervios en el que estaba. La otra me repitió en varias ocasiones que ni si quiera había oído la palabra cobarde.

Al día siguiente Alberto me preguntó sobre que me habían dicho mis compañeras, y las regañó a ambas, sobre todo a la primera por haberme apoyado en mi decisión de irme.

Al volver a Madrid me sentía muy desubicada, había discutido con el chico que había conocido allí, ya no sabía ni quién era, a varias compañeras les habían comentado los monitores que yo era una manipuladora, y tenía una fuerte crisis de identidad, así que me tomé un bote de pastillas.

Cuando una de mis amigas se enteró, llamó a Gredos y les explicó lo sucedido. Lo único que le dijeron es que yo en una de las charlas a solas y confidenciales que había mantenido con uno de los monitores había confesado ser una manipuladora, y que lo mejor era que me apartara de ella.

Durante las últimas semanas de mi estancia tuve una pequeña y rápida aventura con un chico que me confesó estar separándose, pero que realmente seguía casado y nunca llegó a separarse.

Al volver a Madrid, a ese chico le habían repetido en numerosas ocasiones que se alejara de mí, y a mí de él. Yo no quería que se acabara y él tomó la decisión de bloquearme por todos lados.

Estaba muy nerviosa con todo lo que había sucedido en Gredos y ahora esto, y admito que cometí el gran error de escribir por el grupo diciéndole a este chico que o se acercara nunca más a mí,  que el si era un cobarde y que había estado engañándome a mí y a su mujer. A lo que rápidamente me contestaron los monitores Alberto y Ana, defendiéndole por todos los medios. Diciendo que era increíble que después de cómo me había puesto así ahora llamara a alguien cobarde. Que yo no era capaz de aguantar el rechazo, que ese grupo no estaba para proyectar (resulta que llamar cobarde sí es proyectar pero si me lo hacen a mí en una sala y a gritos es correcto y a aplaudible).

Yo, que acababa de salir del hospital decidí salir del grupo porque me estaba viniendo bastante mal. No obstante, aun fuera del grupo siguieron hablando de mí, de que yo era muy cobarde porque para no escuchar replicas me había incluso ido del grupo, de que a mí no se me podían decir las cosas a la cara, de que actuaba como una niña buena en vez de como una mujer, y mil cosas más que no quiero ni recordar.

A los días me llamaron varios de los monitores disculpándose conmigo, reconocieron que se habían equivocado y que lamentaban todo lo ocurrido; pero yo ya decidí no volver más allí. Y a día de hoy creo que es la mejor decisión que he podido tomar.

Belén Madriguera

Este testimonio es de una colaboradora de RedUNE.

Es nuestra intención ir ampliando con muchos más testimonios

Nota de RedUNE:

Estas personas que actúan como monitores son incompetentes en materia de ayuda. Pretenden desarrollar una actividad que corresponde a profesionales de psicología.

Sin código ético alguno, promocionando lo que emana de los máximos responsables de este conglomerado de “falsas vacaciones en Gredos”. Juegan descaradamente con las necesidades vitales de muchas de las personas que libremente acuden a este centro. Que digamos de antemano viven a cuenta de saquear muchos bolsillos con precios desorbitados. Si hay que pedir un crédito, tienes que pedir a un amigo o amiga o a tu propia familia, estaremos detrás acosándote para ello. Porque es todo por tu bien.

RedUNE tiene amplio conocimiento de muchos testimonios, parecidos y diversos, de parejas que acuden unidas y salen separada o divorciadas. Se ejerce una persuasión coercitiva desde el grupo para provocar mil y un problemas, más que resolver o facilitar la resolución de conflictos.

Es el lugar ideal para encontrar amistades, pero con alto coste anímico-económica. Si pretendes vivir en comunidad, aquí la democracia participativa y la toma de decisiones, es como los clanes mafiosos.

La tutela se realiza por medio de “los monitores”, los responsables ejecutivos siempre estarán libres de culpas. Fiel reflejo de proceder sectario de la nueva era. Ser sumisos por el futuro de la comunidad. Tu vida y problemas personales, nos importan un bledo. Sólo el aumento de nuestra cuenta corriente, para mantener el “centro vacacional de Gredos” es lo que importa.

Pues somos la autentica verdad y fuera de la comunidad nuestro mundo no existe.

Mundo Consciente y Vacaciones en Gredos ante la situación provocada por el CORONAVIRUS.
En Mundo Consciente hemos puesto *toda nuestra energía* en transformar el COVID 19 en un aprendizaje de lo que podemos hacer las *personas conscientes ante las adversidades colectivas.*
Nuestro esfuerzo va en dos sentidos:
1.-Poner en práctica *todos los medios higiénicos, preventivos y de concienciación colectiva* para que todas las personas que convivimos en nuestros centros estemos *libres de contagio* del COVID 19
2.- Estamos aplicando un *programa para desarrollar el sistema Inmunológico* de nuestros residentes que les haga más resistentes al CORONAVIRUS. Como consecuencia de este programa se produce una *mejora de la salud* en general.
En estos momentos la zona de la Sierra de Gredos en ÁVILA donde tenemos nuestros centros es de las *más seguras de España* en relación al COVID19. Aunque la situación pueda variar mucho en los próximos días y los alcaldes de la zona han tomado las máximas *medidas preventivas*, en MUNDO CONSCIENTE Y VACACIONES EN GREDOS estamos poniendo toda la energía para convertir nuestras instalaciones en un *fortín ante el Coronavirus* y en desarrollar continuamente con nuestros residentes un sistema que los haga *inmunes al COVID 19.*

Pautas de acción directas para la prevención del virus COVID 19
• Facilitar 1 botella de agua para *beber cada 15 minutos* y tener siempre la boca húmeda, de esta forma el virus iría al estómago y no a los pulmones.
• Proveer de todo tipo de *infusiones calientes,* especialmente el *jengibre*, que neutralizan el virus.
• Promover los *baños de sol* en nuestras instalaciones.
• Promocionaremos la utilización de soluciones desinfectantes para hacer gárgaras, eliminando los posibles virus antes de bajar a la tráquea y luego a los pulmones.

Esta entidad es una mezcla de Comunidad de Desarrollo personal con lo que ellos denominan:

Retiro espiritual: mindfulness, yoga, meditación, tantra, terapia de pareja, trabajo corporal… “laboratorio de relaciones humanas” donde podrás expresarte y practicar una nueva forma de relacionarte; vivir y sentir cómo es. Así, podrás y mejorar tus relaciones de pareja, familiares, laborales…

MARZO 2020

Las diversas informaciones que nos llegan de ex adeptos recomiendan no acudir a estos retiros por el exceso gasto económico que hay que invertir, porque se realizar diversas pseudoterapias psicológicas que producen situaciones limites en personas vulnerables, Y sobre todo porque Muy Sutilmente se realizan chantajes emocionales y dinámicas abusivas con el consiguiente peligro físico y emocional.

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