TERAPEUTAS SECTARIOS mi testimonio para prevenir.

  • Red de Prevención Sectaria REDUNE

 

Acudí por mediación de una "buena amiga" a la que no he vuelto a ver desde hace 5 años y ahora sabrán porqué.
El terapeuta me trató con Shiatsu , flores de Bach y Gestalt, pero posteriormente me dijo que haríamos un trabajo de medio día de duración, acudí y entonces me ofreció una infusión que contenía una sustancia, yo desconfié, él alegó tener mucha experiencia(tenía 21 años más que yo) y yo pensé en que mi amiga era de fiar al recomendármelo, así que acepté y me tomé la infusión, estuve 7 horas allí dentro de la que apenas recuerdo nada excepto que lloré, hablé y en cierta ocasión se me echó encima y grité y pataleé...todo lo que recuerdo son flashbacks, días más tarde me dijo que la sustancia era MDMA.

A partir de ese día me sentí abducida por él, yo tenía miedo porque notaba que era una terapia extraña pero al mismo tiempo sentía que necesitaba ayuda y le necesitaba a él, entré en una relación de ayuda muy adictiva en la que se mezclaban la psicoterapia y el sexo...nunca más tomé ninguna sustancia pero ya estaba enganchada a esa relación y empecé a sufrir ataques de pánico, ira y desequilibrio emocional...fue un infierno del que me costó salir.
Este terapeuta no sólo tenia 1 consulta propia sino que colaboraba en otros centros y tenía una escuela de crecimiento personal en la Sierra de Cádiz, al estilo de Emilio Fiel á quien decía conocer. Yo visité esa escuela, una casa de campo en plena sierra donde él vivía y llevaba a cabo retiros de fin de semana, yo nunca asistí en grupo, sólo me relacionaba con él.

Aún no sé cómo escapé, estaba tan mal que busqué la ayuda de una psicóloga clínica a la que conté todo lo ocurrido, no quise denunciar porque no tenía pruebas, sentía vergüenza y porque eso supondría un camino muy doloroso, estaba tan dañada que no me sentía con fuerzas para enfrentarme a tal proceso, llegué a pensar en el suicidio, mi Vida dejó de tener sentido, así que puse todo mi empeño en dejarme guiar por esta profesional.

Esta psicóloga empleó tapping e hipnosis para aliviar mis ataques de pánico y ansiedad, y cuando estuve algo mejor al cabo de un año, comencé con psicoanálisis, pero he decir que esto último no me ayudó, fue muy doloroso enfrentarme a mi pasado y la terapia se centró en analizar mis sueños.(Durante todo este episodio no dejé mi trabajo como enfermera en el Hospital, fue muy duro).
Gasté mucho dinero, y cuando quise espaciar las sesiones y ser más autónoma y empezar a hacerme cargo de mi vida, la psicóloga me dijo que NO PODÍA abandonar el camino andado, esto me hizo sentir muy mal, pues me estaba generando una dependencia que no me iba a ayudar, yo por mi cuenta leí muchos libros y me documenté hasta que un día viendo la actitud de la psicóloga ante un acontecimiento decidí poner fin al psicoanálisis que ya no me estaba ayudando(en total fueron 3 años y medio).
Hoy día agradezco que me ayudase a salir de aquel pozo, pero por otro lado, hubiese preferido una terapia cognitivo-conductual que hubiese podido CERRAR con su consentimiento, pues con el psicoanálisis me sentía encadenada de por vida a una terapia que daba vueltas una y otra vez a los problemas sin ver la solución, y había sesiones en las que me sentía muy juzgada y criticada y nada comprendida.

Bueno esta es mi experiencia, hace poco investigando he descubierto que soy PAS, he leído el libro de Elain Aron y esto me ha dado la respuesta a muchas de mis incógnitas, o al menos a entenderme mejor a mí misma.
He descubierto que existe una Asociación de PAS en Andalucía, me he puesto en contacto por email pero la persona que se ofrece como Coach y presidente de la Asociación, no es psicólogo, así que nada.

Maribel Vazquez.
 

5 CLAVES PARA DETECTAR A UN TERAPEUTA SECTARIO

 

1.       Selección alevosa de los pacientes basada en estatus emocionales vulnerables

Los terapeutas sectarios se caracterizan por reclutar a sus “pacientes” con estratagemas y engaños, convenciéndolos de que toda su vida ha estado en el error y que él posee la clave para modificarla por completo. Para ello, busca candidatos hundidos en la depresión, con perfiles psicológicos endebles, normalmente atravesando un duelo, en etapas de alta inseguridad, o incluso fobias sociales.

 

2.       Aseguramiento de la jerarquía superior dentro de un sistema que antecede a la relación terapéutica

Una segunda característica de este tipo de terapeutas es su pertenencia en un sistema organizacional que lo coloca a priori en un estatus de poder sobre sus futuros “pacientes”. La mayoría de los terapeutas sectarios son profesores de universidad (reclutan alumnos), directores de unidades de hospitalización (reclutan subordinados), o presidentes de alguna asociación civil (reclutan miembros o aspirantes). Esta relación jerárquica les garantiza el poder sobre sus víctimas antes, durante y después de la relación “terapéutica”.

 

3.       Sometimiento de la voluntad de sus pacientes como prueba de la eficacia del tratamiento

Cuando el terapeuta sectario está convencido de que un paciente hará un buen adorador personal, comienza una serie de vejaciones psicológicas en contra del paciente a manera de pruebas para “demostrar” que el tratamiento psicológico está funcionando. Si se trata de un paciente con problemas de inseguridad por sobrepeso, lo obligará a vestirse con ropa ajustada para convencerlo de que no debe importarle lo que piensan los demás. Si se trata de una mujer insegura de su atractivo, la retará a teñirse el cabello de algún color extravagante para convencerla de que está más segura de su imagen física. Además, convocará al paciente a sesiones de terapia en horarios inadecuados por la madrugada o en domingos para convencerlo de que no tiene “voluntad de cambio” si no asiste. En todos los casos, las indicaciones son a manera de reto, desafío, prueba o coerción, culpabilizando al paciente si fracasa en la prueba y glorificando al terapeuta si lo logra.

 

4.       Congregación de pacientes en sesiones de adoración al terapeuta

El paso al sectarismo se da una vez que el paciente está convencido de su debilidad personal, y de su necesidad del apoyo terapéutico para seguir con su vida. En esta etapa, el terapeuta convence a cada uno de sus pacientes que ellos no son los únicos con problemas, y que está organizando un campamento, retiro, sesión de fin de semana o equivalente con el objetivo de sanar/curar/cambiar o dar su vida en compañía de personas con problemas similares. Estas sesiones grupales son un ejercicio encubierto de adoración al terapeuta perfectamente bien montadas en un marco pseudocientífico que puede llegar a involucrar contacto físico y sexual, con el fundamento de ser terapéutico. El objetivo de estas sesiones grupales es unificar a los participantes en un sentimiento de corte místico, donde el terapeuta se erige como guía espiritual. Los pacientes creen ingenuamente que han alcanzado un máximo nivel de “independencia” volviéndose altamente hostiles cuando son cuestionados sobre su forma de comportarse en la vida, y abandonado sus rutinas, hábitos y gustos de toda la vida a cambio de seguir formando parte de estas sesiones.

 

5.       Promesas al paciente de formar su propio grupo de seguidores

Cuando el máximo ídolo de las víctimas es el terapeuta, crece un ferviente deseo de parecerse a él, ser como él, y poseer su propio grupo de seguidores a quienes “resolverles la vida”. Como un remate al sistema sectario, el terapeuta siempre deja abierta la puerta a unos cuantos “elegidos” que serán formados como los herederos del grupo, y podrán formar a su vez, su propia célula. Estas personas, sin formación profesional y cegados por la oportunidad de “salvar la vida” de otras personas así como el terapeuta “salvo la suya”, son convencidos que de han heredado la sabiduría y fuerza del terapeuta comenzando a recibir pacientes por su cuenta, bajo la supervisión de su terapeuta quien se convierte en “maestro”. A las afueras de la secta, el terapeuta se promulga como el creador de un nuevo sistema terapéutico o incluso, de una nueva teoría psicológica.

 

Los terapeutas sectarios pueden pasar años sin ser detectados y sólo hasta que familiares de víctimas seriamente dañadas se cruzan de forma aislada, encuentran como denominador común la pertenencia de su pariente al grupo del mismo terapeuta. Estos casos han llevado a autoridades sanitarias en varios países en vigilar más de cerca varias propuestas terapéuticas con una creciente tendencia a desencadenar terapeutismo sectario. Entre ellas se encuentran la terapia Gestalt, el Análisis Transaccional, las Constelaciones Familiares, y la Terapia Holística del Campo del Pensamiento o método Callahan.

 

 

Cesar Andres Monroy Fonseca 

 

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