LAS DOCE TRIBUS:ESCLAVITUD,MALTRATO INFANTIL Y AISLAMIENTO

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LAS DOCE TRIBUS:ESCLAVITUD,MALTRATO INFANTIL Y AISLAMIENTO

Si echas un vistazo a la página de la comunidad religiosa de las Doce Tribus, automáticamente entras en un mundo idílico donde se derrocha el amor por Dios y todos sus miembros viven en comunidad y aparente armonía. Reuniones en el campo alrededor de un fuego, melenudos tocando la guitarra, niños rubios, felices y místicos y una especie de furgoneta hippie desde la cual expanden su filosofía… “Trabajamos y vivimos juntos, como abejas en una colmena”, reza uno de sus eslóganes. “Visítanos o quédate para siempre”, ofrece otro. Lo cuenta Silvia Laboreo en Playground Magazine.

Visto así, podría parecer que nos encontramos ante un Campamento Krusty para religiosos donde la felicidad y la paz se pueden sentir en el ambiente. Pero nada más lejos de la realidad. O así lo indica una exclusiva que ha lanzado recientemente el Daily Beast en el que se demuestra que tras esta vida bucólica se encierra algo mucho menos inocente. Un entramado dedicado a anular a la persona que se basa en la esclavitud, el maltrato infantil y el lavado de cerebro.

Pese a que las sospechas sobre el oscuro mundo detrás de la aparente felicidad de las Doce Tribus vienen de lejos, el asunto ha explotado ahora. Y el responsable ha sido un ex miembro de la secta: Kayam Mathias tiene 22 años y hace 8 años que consiguió escapar de la comunidad. Sin embargo, las huellas que dejaron los años de maltrato y miedo aún no han desaparecido. El joven cuenta que él y otros niños de la comunidad eran maltratados por los adultos como método de disciplina. Mathias llegó a ser golpeado entre 20 y 30 veces al día durante todo el tiempo que estuvo dentro de la secta. Todos estos golpes se quedaron marcados en su memoria y, en junio de este año, decidió hacer algo al respecto.

En la página de Facebook de la Panadería Blue Blinds de Pymouth (Massachussets), un inocente negocio regentado por miembros de las Doce Tribus, recientemente comenzaron a aparecer unos misteriosos mensajes: “Hemos decidido utilizar nuestra página de Facebook como herramienta evangelizadora activa”, escribieron. A este mensaje le siguieron otros más —ahora eliminados— en el que se decían cosas como “Lo prometido es deuda, ¡vamos a hablar de los negros!” o “ Una de las preguntas más frecuentes que recibimos es...¿sois racistas? La respuesta es no. Pero sí creemos que la esclavitud es necesaria. Hay una diferencia”.

En un principio pensaron que todo era obra de un hacker. Hoy se sabe que el autor era Mathias, un joven que había puesto en marcha la página de Facebook hace años y que aún hoy seguía teniendo acceso a ella. Su objetivo era denunciar las prácticas de la secta. Por supuesto, los miembros de la secta negaron las declaraciones y remitieron a su página web, donde todos aquellos que quieran pueden conocer la verdadera forma de vida de esta comunidad.

¿Quiénes son?

La comunidad de las Doce Tribus fue fundada en 1972 por un hombre llamado Elbert “Gene” Spriggs y tiene su origen en Chattanooga, Tennessee. Su filosofía se basa en una mezcla entre fundamentalismo cristiano, movimientos de raíces hebreas y judaísmo mesiánico. Un batiburrillo místico que practican entre 3.000 y 4.000 personas repartidas por Estados Unidos, Argentina, Brasil, Canadá, Reino Unido, Alemania, Francia y Australia. En España su presencia se reduce a casas rurales en el País Vasco, donde viven unas 60 personas.

La gente que pertenece a las Doce Tribus basa su modelo de vida en el Levítico, uno de los libros del Antiguo Testamento. No ven la televisión, no escuchan la radio, ni leen los periódicos. Viven en comunidades auto gestionadas donde todos los miembros reciben lo que necesitan. En Estados Unidos, por ejemplo, regentan pequeños negocios como la panadería Blue Blinds, una cadena de restaurantes llamada The Yellow Deli y negocios relacionados con la construcción. Los niños reciben educación en casa, toda su filosofía encierra un culto al líder propio de la secta más destructiva, se producen tormentos psicológicos, maltrato infantil y las mujeres viven sometidas a los hombres.

Como declara un ex miembro de la secta al Daily Beast, “el grupo pasó de ser esta cosa hippie bastante guay en esta cosa jodida religiosa y basada en el culto al líder”. Una de las señas de identidad del grupo es la educación que imparten a sus miembros más jóvenes. “Creemos en el castigo corporal, y cumplimos con eso, pero no creemos en el abuso de menores por cualquier medio”, contó al Daily Beast Zahar, el empleado de la panadería. "Y creemos que muchos de los problemas que se ven en el mundo de hoy, probablemente se podría haber evitado si los niños entendieran las consecuencias de sus actos”.

En los documentos del grupo se justifica el castigo físico a los niños y se indica el uso de cañas de madera para el castigo y la formación. "La vara debe ser utilizado para corregir los malos pensamientos, palabras equivocadas y malas acciones” indica el Manual de Formación del Niño. "Entrene a su hijo a someterse voluntariamente a su disciplina. Si no imparte disciplina a su hijo, no van a entrar en el Reino de los Cielos ", resume. Además educan a los niños en casa, hecho que ha provocado varios conflictos judiciales entre los gobiernos y los miembros de la secta.

Su postura sobre la homosexualidad es difusa. Aunque no la aceptan, los miembros de las Doce Tribus dicen que no creen en la violencia y que las personas LGTBI serían bienvenidas en su casa. Por otra parte, las mujeres viven subyugadas a la autoridad masculina, tienen que vestir con decoro y no se les suele permitir pasear o hablar con otras mujeres. El acceso a la sanidad está muy restringido y los miembros de la secta solo van al médico en casos extremos, lo que provoca que, por ejemplo, muchos niños mueran durante el parto.

Finalmente, aquellos que deciden abandonar la secta tampoco lo tienen nada fácil. El proceso de asimilación es complicado y causa gran estrés psicológico. "He hablado con gente que la ha dejado y todos sufrimos cinco años dentro de un ciclo depresivo, de auto-odio, duda, desesperanza y, finalmente, aceptación y recuperación", explica Mathias. "De una manera rara, yo estoy ahora en mi fase de aceptación". Y acaba: "he puesto todo lo que me ocurrió por allí con la esperanza de que las personas se den cuenta de lo que está pasando, pero también como una forma de hablar de ello".

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An 07/28/2020 16:02

Acabo de conocer a un miembro de la secta que hace proselitismo desde fuera. Tiene 6 hijos y 18 nietos, todos dentro de la secta. Este tipo defiende a la secta con la pobre conclusión de que "son buena gente". Si le rebates, te dice que el que está ahí es porque quiere. Que todo es paz y amor. Se le olvida que el que entra debe dejar su dinero y sus bienes a la secta, y le alejan de su familia, por tanto no podrá salir o no sabrá cómo ni a dónde ir. Se les obliga a vestir ropa ancha y larga a las mujeres, les ponen un jefe que decide lo que han de hacer y pensar. Ellas no pintan nada, son exclavas sin voz ni voto. Y sin libertad de opinión ni de salir de ahí. Son conejas pariendo hijos para la causa. Hijos a los que pegan con una vara desde que son bebés. Salvajadas: circuncisión sin asepsia por el propio padre. Niños trabajando con herramientas y cuchillos, sin escolarizar y sin saber nada. Nunca juegan, no hay juguetes, no hay deportes, no hay ratos libres o divertidos. Trabajan desde que nacen y no pueden expresarse. Cobran con la vara contínuamente. En la palma y en el culo. No van al médico salvo casos extremos. Mueren y entierran allí mismo a los bebés nacidos muertos o de pequeños. Los adultos también tienen un jefe y son vigilados. Trabajan sin cobrar y tienen dos veces al día aleccionamiento mesiánico.
Ninguna libertad, no pueden salir sólos, no tienen dinero, les compran la ropa, visten igual. No ven la tele, no oyen la radio, no leen libros, no usan internet.
Si alguno decide salirse de la secta, se queda solo ante el peligro, porque todo lo dió y le alejaron de su familia y amigos de siempre.
Sin embargo las doce tribus es un holding con propiedades en todo el mundo, almacenes, tiendas y negocios varios.
Y dicen vivir de vender pan y de ir a los mercadillos.
¡Hay mucho más!
En Alemania les quitaron a 43 niños que vivían en esas circunstancias.
Es exclavitud total.
Y el Estado tiene obligación de defender a los niños: que estudien, que no trabajen, que jueguen, que aprendan, que hagan deporte, que se hagan seres libres, cuidados y protegidos. Y que no sufran violencia física ni mental.

Esa secta es pura exclavitud.

Susana Bermeo 03/08/2019 21:09

Todo el comentario es un tergiversación de la realidad. He permanecido variar veces por mas de dos semanas en estas comunidades. El amor, el respeto, la disciplina que que se imparte en ellas es digno de copiarlas. Basta ver la mirada de los niños, su alegría su inocencia, Ya quisiéramos los educadores tener grupos de niños y adolescentes con los valores de estos jóvenes. El testimonio que ha dado alguien que ha salido es su verdad, quizá no tuvo la entereza de hacer un viaje hacia su mundo interior. Paz, amor, respeto y disciplina con valores se vive en estas comunidades. Ojalá muchos pudieran recuperar algo de estos grupos para disminuir toda la violencia que hay en en mundo, más allá de la libertad y de tanto control y leyes sobre el acoso, violencia, consumo de de drogas y trafico sexual. La vorágine violenta de la sociedad sigue en aumento. FALTA AMOR, LO QUE EN ESTAS COMUNIDADES DOCE TRIBU SE RESPIRA TODO EL TIEMPO.

Red de Prevención Sectaria REDUNE 03/08/2019 21:13

Si no estas de forma permanente,nunca te enteraras de la verdadera realidad.
Otra cuestión es que seas un fanático empedernido y sólo quieras ver lo que te interesa.
En fin no hay más ciego que el que no quiere ver.Desde cuando se instalaron en el Pais Vasco tenemos recopilado 42 testimonios.Que la Fiscalia de Menores tiene de ello conocimiento.

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